El Yugo de SION - Israel Adán Shamir

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La batalla del discursos. Michael Neumann subraya la calidad excepcional de la inspiración de Shamir: “Shamir no escribe para ocupar el escenario, sino para sostenernos en nuestros impulsos más puros, y aún cuando no estemos de acuerdo con él, nos sentimos alzados hacia nuevas ideas, mejores de las que eran nuestro punto de partida”.
Israel Adán Shamir es un pensador político muy leído en Internet -dado el miedo que produce entre los editores clásicos- a la vez que terriblemente odiado por los sionistas. Su extrema peligrosidad para el imperio ideológico dominante radica en que combina la crítica al sistema neoliberal con el sentido poético del mundo y una religiosidad audaz. Los musulmanes lo adoran por honrado, aunque es judío de nacimiento, ciudadano israelí, y cristiano ortodoxo por elección personal. Su espiritualidad le confiere una agudeza extrema para desvirtuar la manipulación de nuestra conciencia por los medios de comunicación de masas y la industria de la cultura, en contubernio con la oligarquía judaizante. Tomando la tragedia de Palestina como espejo y corazón de nuestro mundo, la metodología de Shamir es un arma poderosa tanto para la izquierda como para la derecha, y apunta al redescubrimiento de un centro posible para las convergencias fundamentales.
Israel Adam Shamir es un autor que no cabe en esquemas. Judío por nacimiento, nieto de rabinos, ex-ciudadano soviético, ex-diputado socialista en el Knesset israelí, políglota, traductor y converso al cristianismo ortodoxo tras una crucial experiencia religiosa, posee una vida intensa marcada por una profunda vida espiritual. Su obra en conjunto, por lo tanto, no podía ser algo común y el trabajo que presentamos es un buen ejemplo. Shamir nos aporta, en tono provocador y desde una perspectiva global, multitud de temas históricos, filosóficos y religiosos, con los que interpreta la complejísima realidad geopolítica del mundo de hoy. Pese a esta diversidad de temas, sus tesis están hilvanadas mediante una idea central: en Tierra Santa, la actual Palestina, se está librando una verdadera batalla metafísica entre las fuerzas del Espíritu y las del diabólico dios Mammón, servidor del dinero, del materialismo y de cuanto bajo y ruin existe en el corazón del hombre. Los sucesivos focos de conflicto repartidos por todo el planeta no son sino casos particulares de esta batalla decisiva: la guerra de Iraq, el contencioso con Irán, el lobby pro-israelí en Washington, el Partido de la Guerra neoconservador, el secuestro de la política exterior de los EEUU, la Alta Finanza, etc., todo ello es reinterpretado por Shamir en una forma radicalmente diferente a lo establecido por los medios de comunicación al uso. Se puede o no compartir lo expuesto por Shamir, pero indudablemente no dejará indiferente a ningún lector verdaderamente interesado y con espíritu crítico.
Editorial: Ojeda; Idioma: español; Formato: 17×24 cms.; 392 páginas; ISBN: 978-84-86041-83-0; Año ed. 2009; 1ª edición.

Porque perdí la guerra - Saint Paulien

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Maurice-Yvan Sicard (alias Saint-Paulien) pasó de su militancia izquierdista y antifascista de juventud a ser uno de los representantes del pensamiento de derecha colaboracionista en Francia. Como secretario de prensa y propaganda del Partido Popular Francés de Doriot, queda como uno de sus líderes cuando aquel parte al frente. Como tal, es presentado a Hitler en 1937 y tiene oportunidad de verlo y oirlo en varias ocasiones. Conoce y dialoga personalmente con prácticamenet todas las más altas autoridades del nacionalsocialismo, tanto como le es dado estudiar sobre el terreno el funcionamiento del Partido nacionalsocialista, de las Juventudes hitlerianas y las organizaciones alemanas tales como el Frente del Trabajo. Es así que se atreve a decir que para él no hubo jamás “misterio” nacionalsocialista y que se siente en ventaja con respecto a los historiadores del periodo dado que para comprender el verdadero sentido de cualquier texto o cualquier acto se tuvo que haber participado en los acontecimientos y, sobre todo, le ha sido indispensable el conocimiento de los hombres.
Apelando al juego literario de escribir unas memorias de ultratumba de Adolf Hitler, produce en relidad una obra estrictamente histórica, producto de una minuciosa investigación y ampliamente documentada. Para ello ha tenido que utilizar cantidades de documentos, conocidos, mal conocidos, desconocidos, escamoteados o testimonios directos, con el fin de poder representar fielmente el pensamiento de Hitler, intentando ser lo más objetivo posible. Gracias a este recurso, podemos seguir de forma clara y fluida la voluntad de esclarecer y juzgar todos los actos del Führer, sin olvidarse de considerar su proyección y su influencia en el presente y en la historia futura. Nada le impide escuchar las explicaciones y acusaciones hechas por sus adversarios o por antiguos altos funcionarios que le habían prestado antes juramento y contrastarlas con su pensamiento.
Con la publicación de esta obra Saint-Paulien se ha ganado un destacado lugar entre los historiadores revisionistas.

PRÓLOGO

Adolf Hitler, Führer y canciller de Alemania, murió hace veintitrés años. ¿De qué manera han podido llegar por tanto hasta nosotros las palabras que colocamos en su boca?
Para ello hemos tenido que utilizar cantidades de documentos, conocidos, mal conocidos, desconocidos, escamoteados o testimonios directos. El historiador que a costa de las mayores dificultades estudia los años comprendidos entre 1930 y 1945, tuvo que haber participado en los acontecimientos para comprender el verdadero sentido de cualquier texto o cualquier acto. Sobre todo, le ha sido indispensable el conocimiento de los hombres. Fue en el año 1937 cuando me presentaron a Hitler en Nuremberg. Tuvo también varias ocasiones para verle y oírle. Conocí también personalmente a sus principales colaboradores: el mariscal Göring, Rudolf Hess, Heinrich Himmler, Joachim von Ribbentrop, Joseph Goebbels, Alfred Rosenberg, Baldur von Schirach y algunos otros más. Pude incluso departir largamente con algunos de ellos. Quiero finalmente dar las gracias al coronel Otto Skorzeny, personaje de valor universal, que ha tenido la amabilidad de aclararme algunos problemas de tipo militar y al coronel Rudel, el aviador de los 2.600 vuelos contra el enemigo. Hitler se sintió obligado a inventar para él una condecoración especial, ya que las ya existentes no alcanzaban a recompensar su valor y su fidelidad.
Antes de la guerra me fue dado también estudiar sobre el terreno el funcionamiento del Partido nacionalsocialista, de las Juventudes hitlerianas y las organizaciones alemanas tales como el Frente del Trabajo. Quizás algunos conozcan mejor que yo “el fenómeno nazi”, pero me atrevería a decir que para mí no hubo jamás “misterio” nacionalsocialista.
Hitler ha muerto, pero su fantasma sigue planeando sobre el mundo. Su espectro merodea por doquier. Así es que ante los acontecimientos de que es escenario el mundo, el canciller del III Reich vuelve a adquirir aquí la palabra. Desprovisto de cualquier servidumbre humana, se expresa con la firme voluntad de esclarecer y juzgar todos sus actos pasados, sin olvidarse de considerar su proyección y su influencia en el presente y en la historia futura. En el seno del universo que es ahora el suyo, nada le impide escuchar las explicaciones y acusaciones hechas por sus adversarios o por antiguos altos funcionarios que le habían prestado antes juramento. No tiene nada que perder, nada que ganar, diciendo la verdad sobre los hechos que en 1968 pueden conocerse y publicarse.
Si esta exposición directa de la política hitleriana de 1922 a 1945 esclareciese tan sólo el pasado, no dejaría tal vez de tener cierto interés. Igual que resulta difícil penetrar en la actualidad la verdadera naturaleza del romanticismo alemán, igualmente la prolongación y las expresiones políticas, sociales, guerreras de tal movimiento — es decir, el nacionalsocialismo — se hacen cada vez más incomprensibles. Millares de cronistas e historiadores de nuestra época aparecen errabundos (incluso actuando de buena fe) entre los escombros de un mundo cuyo sentido se les escapa. Otros historiadores, éstos ya más escasos, se sacrifican a la moda, y no dejan que la verdad aparezca más que furtivamente en sus plumas.
No es nuestra pretensión revelar toda la verdad; pero por lo menos, tenemos la certidumbre de haber hecho todo lo posible para conocerla y expresarla, costara lo que costara. Como el mariscal Lyautey y el doctor Alexis Carrel, creemos que las guerras franco-alemanas son verdaderas guerras civiles.
Hitler quien habla aquí y los temas que sostiene no son expresión de nuestro pensamiento. No se trata, por tanto, de una defensa, y menos todavía de una apología de la política hitleriana. Esta política, tal como fue concebida y aplicada, precipitó finalmente Occidente en el caos donde todavía se debate en la actualidad. Por razones diversas, no podemos más que reprobarla.
Sin embargo, pese a lo que se diga o haga, Alemania, vecina de Francia, seguirá siendo siempre una de las piezas maestras de Europa y de Occidente. Muchos de los problemas aquí evocados, permanecen sin solución: nos parece que este mensaje de ultratumba interesará sobre todo al porvenir.
Hoy como ayer, si Alemania y Francia consiguieran entenderse con sinceridad, Europa — por fin — existiría y conseguiríamos hacer todos el mejor negocio de la Historia.
ST. P.

Luchamos y perdimos - Otto Skorzeny

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Segunda parte de la obra "VIVE PELIGROSAMENTE"

Otto Skorzeny ha sido uno de los soldados alemanes más destacados y discutidos de toda la segunda guerra mundial.
Desde su temprano alistamiento al NSDAP y las SS en 1932, antes de la subida al poder del nacionalsocialismo, hasta sus controvertidas misiones comando en los últimos años de la guerra, su vida está repleta de hechos pintorescos y sucesos apasionantes en el marco de algunas de las más sorprendentes operaciones militares, por lo que sus extensas memorias son también una de las más entretenidas de toda la contienda. Así es que también suele ser lectura casi obligada en academias militares de diversos países, a pesar de su admiración por el nazismo y por Hitler, lo que seguramente ha oscurecido lo que sería una fama mundial más destacada si se tienen en cuenta sus acciones de guerra.
Su paso a la fama mundial se vió ligado a la increible hazaña llevada a cabo en el rescate de Benito Mussolini desde las alturas del Gran Sasso, misión especial encomendada por Hitler con grandes dificultares y riesgos pero sorteada con ingenio y profesionalismo, sin siquiera abrir fuego aprovechando la sorpresa y el arrojo.
La infiltración en líneas enemigas de sus hombres vestidos con uniforme americano para crear desconcierto, sabotear y plantar pistas falsas está también entre las acciones más discutidas aunque tuvo que ser absuelto por el tribunal que se le instituyó para condenarlo por estos actos como por cualquier otra ocasión que se presentara. Finalmente, terminó siendo defendido hasta por sus antiguos enemigos que reconocieron en él al soldado con todas las letras, resuelto, disciplinado y caballeroso.
Sus memorias no se agotan en estos famosos sucesos sino que expanden a toda su vida, desde su papel en el Anschluss de su patría austríaca con Alemania, donde actuó como vigilante del depuesto presidente Miklas, pasando por su participación dentro de las Waffen SS en las campañas de Francia, Yugoslavia y Rusia. Son relatados en detalle también los intentos de de capturar vivo o muerto al jefe de los partisanos yugoslavos, Josip Broz Tito, conocida como Operación Rösselsprung y la orden de Hitler de tomar el Burgberg, la colina donde residía el almirante Miklós Horthy, regente de Hungría, cuando este intentó rendir el país al Ejército Rojo, logrando también un sensacional éxito al tomar la colina por sorpresa y evitar la rendición. O acciones desconocidas como el último intento de resistir el ataque ruso en 1945 con una fuerza de apenas 5.000 hombres, logrando reclutar otros 15.000 dispersos, aunque muchos de ellos con muy poca experiencia de combate.
Su mayor fama la alcanza en 1943 cuando el coronel Skorzeny recibe el mando de una unidad especial de las SS encargada de desarrollar acciones tras las líneas enemigas y en ese año lleva a cabo la misión de rescate del Duce en Italia. Tras el éxito sigue encargándose de las operaciones comando alemanas y desarrollando acciones innovadoras que servirán de aprendizaje para los interesados en temas militares tanto como entretendrá a los lectores.


XVIII
El capitán von Fölkersam. — El batallón de cazadores 502. — Sección Armas Especiales. — Hombres-rana. — Unidades de acciones especiales de la marina de guerra. — Torpedo humano “Negro”. — Cabeza de puente del Anzio. — Ofensiva en pequeño. — Indicios de la invasión. — Incomprensión del oficial de la oficina. — Hanna Reitsch. — ¿Autosacrificio? — V-1 tripulada. — La idea se vuelve realidad. — El mariscal de campo Milch dice que sí. — Burocracia engañada. — Una mujer se atreve. — “Todo de primera”. — Demasiado tarde. — Schellenberg sucesor de Canaris. — Cazador de noche deserta. — Gentlemen’s Agreement.

XIX
6 de junio de 1944. — Desembarco. — ¿Hubo la decisión? — El camino del deber. — De visita con el “Duce”. — El ángel de la guarda diplomático. — ¿Dictador o filósofo? — Mussolini sobre Federico II. — Despedida para toda la vida. — De inspección. — Acciones de comando de los aliados. — Medios limitados. — Pruebas de vuelo sin motor. — Otra vez demasiado tarde. -— ¿Acciones contra gobiernos enemigos? — Pipelines. — Canal de Suez. — Partisanos en Yugoslavia. — El cuartel general de Tito. — Cuando dos hacen lo mismo. — Avisado a tiempo. — El nido está vacío.

XX
20 de julio de 1944. — Llamada. — Revuelta; no atentado. — ¡Alarma! — Tanques en la plaza Fehrbelliner. — Mantener sangre fría. — No hay guerra civil. — ¿Quién se rebela contra quién? — Alarma de los paracaidistas. — Schellenberg detiene a Canaris. — El general Fromm se marcha a casa. Medianoche en la Bendlerstrasse. — Revuelta fracasada. Consigna: “seguir trabajando”. — El aparato vuelve a marchar. — Dos empleados de la Gestapo contra una revuelta. — ¿Derrotismo ya en 1942? — ¿Enemigos en el mando?— ¿El juicio de la historia? — Consecuencias inmediatas. — Deberes adicionales. — Puente de Nimega. — Posiciones en el alto Rhin. — Operación “Francotirador”. — Scherhorn, encontrado. — Tragedia en el Este. — Detrás del frente del Este. — “¡No nos olvidéis!” — Cerrar los pasos en los Cárpatos meridionales. — Típica operación comando.

XXI
Septiembre de 1944. — Otra vez llamado al Cuartel General del Führer. — Discusión de la situación con Hitler. — Graves decisiones. — Encuentro con Hanna Reitsch y el teniente general von Greim. — Crítica de Göring. — Amenaza de la pérdida de Hungría. — Mi misión. — Amplios poderes. — Budapest como centro de avituallamiento. — Preparaciones en Viena. — Batallón de aspirantes a oficiales. — Conversaciones secretas con Tito. — El mortero de 65 cm. — No hay unidad de criterio. — Horthy hijo, detenido. — La acción “Panzerfaust” en marcha. — 16 de octubre de 1944, a las 6 de la madrugada. — Ataque por sorpresa al castillo. — Se consigue el golpe de mano. — El comandante se rinde. — Pocas bajas en ambos bandos. — Amistad asegurada. —- Recuerdo de la vieja Austria. — Con el regente a Munich. — Reencuentro en el palacio de justicia de Nuremberg. — Un documento histórico. — Presentación del informe al FHQ.

XXII
Los rusos se acercan a la “Wolfsschanse”’. Con Hitler a solas. — A pesar de todo, planes ofensivos. — “Barrera de protección contra Asia”. — Plan para la ofensiva de las Ardenas. — Mi misión. — Riguroso secreto. — Instrucción por el general Jodl. — Máximas dificultades. — “Lapsus” en las esferas más altas. — El “Werwolf”, ficción o realidad. — ¿V-1 contra New York? Los proyectos de Himmler. — Decisión precipitada. -— Me atrevo a contradecir, —. El problema de la exactitud en la puntería. — El futuro de las armas V.

XXIII
Movimientos de resistencia. — Partisanos ucranianos contra el ejército rojo. — Operación “Greif” — Tres grupos de combate. — Compañía de comandos. — Palta de hombres y de material. — Rumores salvajes. — Yes, no y O.K. — Improvisaciones. — Los tres puentes del Mosa. — “¿Ataque contra el Cuartel General aliado?” — ¿Eisenhower en peligro? — Café de la Paix. — ¿Dónde están las fotografías aéreas? — Hitler ayuda. — No se nota el avance del enemigo. — Transporte relámpago al Oeste — Ordenes del mariscal Model. — Puesta a punto.

XXIV
16 de diciembre de 1944. — Fuego de sorpresa de unos miles de cañones. — El objetivo del día, no alcanzado. — Avance dificultoso. — Los primeros comandos detrás de las líneas enemigas — Intervienen los tanques. — Falta de gasolina. — Se abandona el plan principal. — Los primeros informes de los teams. — ¿Malmedy libre de enemigos? — Efecto de los bulos. — Falsa noticia de la emisora de Calais. — La MP americana detiene a unos oficiales U.S.A. — El enemigo confirma el efecto de nuestra acción.

XXV
El rumor como arma de guerra. — Eisenhower prisionero de sí mismo. — Encuentro tardío con el coronel Rosenfeld. — 21 de diciembre de 1944. — Ataque y retirada. — Fallos en las V-1. — Destacamento de lanzadores sin municiones. — ¿Dónde está el avituallamiento? — Navidades en pleno fuego. — Absoluto dominio aéreo aliado.

XXVI
Budapest cercada. — Avituallamiento a través de las líneas enemigas. — Acciones arriesgadas. — Informe al Führer. — El Broche de la hoja de honor. — A pesar de todo, voluntarios. — Fölkersam en un puesto perdido. — ¿Desaparecido? — Detrás del frente del Este.

XXVII
30 de enero de 1945. — Orden del Grupo de Ejércitos del Vis-tula. — Junto al puente sobre el Oder. — Nueva línea de defensa. — Activa dirección del combate. — El Ejército del Este, derrotado. — Evacuación del personal civil. — Trabajos de fortificación en la cabeza de puente. La división Schwedt está lista. — Con los rusos en el balneario Schönfliess. — Luchas nocturnas. — El jefe político de la región, desertor. — Ataque y contraataque. — Informe a Himmler. — Penetración en la cabeza de puente. — Himmler optimista. — Con Göring en la línea de fuego. — Defensa desesperada. — Noticia falsa de la radio inglesa. — La cabeza de puente se defiende con todos sus medios. — Orden de regreso a Berlín.

XXVIII
La catástrofe en el Oeste. — El puente de Remagen. — Actuación de los hombres-rana. — En las aguas heladas del Rin. — Traslado a la fortaleza alpina. — Por última vez con Hitler. — La Cruz de Caballero con hojas de roble, — Única esperanza. — Junto al mariscal de Campo Schoerner. — Ultimo encuentro con Viena. — Rusos en mi suelo patrio. —- Despedida. — Acción en la Austria septentrional. — ¿Ultimo reducto? — 20 de abril de 1945. - El Führer ha muerto: ¡viva Alemania! — Armisticio. — Últimos días en libertad.

XXIX
Valor para responder. — El fin del nacionalismo. — Prisionero de guerra voluntario. — “Tonight you will hang”. — ¿Siempre peligroso? — Oficiales esposados. — Interrogatorio poco amable. — Cada día algo nuevo: ¿está muerto Hitler? — Trato indigno. — El dedo sobre el gatillo. — ¿Fusilar? — A través de los molinos del CIC. — Un oficial caballeroso. — En la celda de la cárcel.

XXX
En el Cuartel General aliado en Wiesbaden. — Inesperado encuentro con el doctor Kaltenbrunner. — Interminables interrogatorios. — El coronel “Fisher”. — ¿Seudónimo? — Una orden del día. — Casa de recuerdos.—”Liberado” de todo. — La cárcel. — 31 G 350086. — Campamento de interrogatorios Obesursel. — “Mak snel”. — Interrogatorio con película, — Reencuentro con Radl. — Extraños fenómenos.

XXXI
Vuelo de “distinguidos” hacia Nuremberg. — Con Göring vis a vis. — Rudolf Hess. — Lucha contra la depresión. — El Padre Sixto. — En la sala de los testigos. — ídolos caídos. — La autodefensa llevada demasiado lejos. — ¿Quién amenaza Nuremberg? — Hacia Dachau. — Guarded like a cobra. — De nuevo hacia Nuremberg. — Campo de Regensburgo. — Otra vez en el bunker. — Austríacos. — Extranjeros.

XXXII
De nuevo en la celda individual en Wiesbaden. — ¿Organizaciones criminales? — Traslado a Oberursel. — Atado en el camión. — Celda individual en Dachau. — Operación bajo vigilancia. — Mujeres valientes.

XXXIII
Interrogadores con doble papel. — La acusación. — “Conspiradores” desconocidos. — Defensas alemanas y americanas. — Portavoz para todos. — Malos augurios. — Apostar por mi cabeza. — ¿Prensa objetiva? — Desconcertantes métodos de justicia. — “Catch as catch can”. — Testigos de cargo. — Un oficial inglés. — En el estrado de los testigos. — Sentencia absolutoria. — Nuevamente entre camaradas. — División Histórica. — Skorzeny, alias Abel. — La “Axis-Sally”. — Permiso bajo palabra de honor. — Rumores acerca de Hitler. — No apto como testigo de cargo. — Voluntariamente ante el tribunal. — Métodos poco nobles. — Acusadores corruptos. — Siete veces aplazado. — Se agota mi paciencia. — Paso hacia la libertad.


Vive peligrosamente - Otto Skorzeny

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PRESENTACIÓN

Otto Skorzeny no fue un "combatiente convencional”; pero luego de haber sido un pequeño engranaje del funcionamiento de una división acorazada, más tarde el destino le dio ocasión, en otras misiones, de perfeccionarse como el propio motor.
Su camarada y antiguo jefe de división se complace en poder saldarlo y reafirmarle su estima.
Durante la segunda guerra mundial, y luego de ella, surgieron en ambos bandos nuevas formas de combate a cargo de destacamentos especiales, mandados por cabezas inteligentes, que se valieron mayormente de la astucia y el engaño, y cuyas acciones no tuvieron siempre el visto bueno de sus superiores.
Sobre esta cuestión se ha publicado ya algo, y la misma ha sido objeto de polémica. Ahora es el propio Otto Skorzeny quien toma la palabra.
Lo que él relata no se refiere únicamente al pasado, sino que es de importancia también para el futuro.
Tales órdenes sólo pueden ser ejecutadas por hombres dispuestos a el asalto, para las más diversas acciones, con valentía –y suerte–, que encuentran una salida incluso en una posición perdida.
Tal vez el título “VIVE PELIGROSAMENTE” pueda parecer altisonante, pero no hay duda de que aquí está plenamente justificado.
Así saludamos a todos los hombres, procedentes de diversas unidades de la Wehrmacht, que, bajo su jefe, fueron verdaderos guías que le ayudaron a alcanzar el éxito en las misiones más difíciles.

P. HAUSSER
Generaloberst der Waffen–SS a.D.



CAPÍTULO I
Viena la ciudad imperial. – La guerra de 1914. – Primeros estudios. – Elección de carrera. – Médico o técnico. – Primer examen “de Estado”. – Miembro entusiasta de la organización estudiantil. –Esgrima como medio de educación. – Disposición para la vida activa. – El primer duelo. – 15 encuentros con arma blanca. – Organización estudiantil armada. – Igualación en lugar equivocado. – Deportista. – Tirador de pistola. – Trofeos y premios deportivos. – Casa y navegación. – Herencia política de la primera guerra mundial. – Socialismo y Nacionalismo. – Derecho de autodeterminación negado. – El gran problema vital del Anschluss. – Renner, Seipel, Schober, Innitzer. – Depresión y paro. – Incendio del Palacio de Justicia. – Cuerpos Francos estudiantiles. –Fascismo austriaco. – Apolítico o no político. – Exámenes para la obtención del Diploma de ingeniero.

CAPÍTULO II
Inicio mi vida profesional. – Contacto con el NSDAP. – La gran idea alemana. – El doctor Goebbels en Viena. – Prohibición del nacional–socialismo austriaco. – La dictadura de Dollfuss. – Estado cristiano. – El levantamiento marxista de febrero. – El gobierno de Dollfuss en minoría. – 25 de julio de 1934. – Desarrollo económico en Alemania. – Años de crisis en Austria. – Reflejos en la Prensa. – Visitas de los “prohombres” de Hitler. – La opinión de Churchill. – Política exterior de éxitos para el Reich. – Roma jubilosa. – “Il Duce”, patriota y europeo. – Vida cotidiana en Viena. – Lucha económica.

CAPÍTULO III
Olimpíada de invierno de 1936. – Christl Cranz y Leni Riefenstahl. – Hitler y sus exposiciones. – El deporte templa. – Las naciones se tambalean. – La juventud del mundo.

CAPÍTULO IV
En la Asociación Deportiva alemana. – Vida de la sociedad. – El Frente patriótico Schuschnigg en Berchtesgaden. – Voto popular no democrático. – 10 y 11 de marzo de 1938. – Viena en plena fiebre. – La plebe pasa a la acción. – ¿Viva Schuschnigg, viva Moscú?. – En defensa de la Asociación deportiva. – Relegación de Schuschnigg. – Dr. Seyss–Inquart, el sucesor. – Masas entusiasmadas. – Viena desfilando. – Desfile con antorchas. – En la Cancillería. – Policías con brazales de la cruz gamada. – La bandera del Reich ondeando en un balcón histórico. – “Deustchland, Deutschland über alles…”. – 1848–1938. – Mi primera misión. – Evitar incidentes. – Sigo al Presidente Miklas. – En el Palacio presidencial. – Entre el batallón de la guardia y los civiles. – Sangre fría. – Victoria de los “nervios más templados”. – Legitimado a través de Seiss–Inquart. – “¡Pistolas fuera!” – Guardia común. – El agradecimiento del Canciller. – Proclamación de Adolfo Hitler el 12 de marzo de 1938. – Cambio de colores y de mentalidad en Ballhausplatz. – Los trabajadores también dicen “sí”. – Las tropas alemanas, recibidas con gran entusiasmo. – Hitler en Viena. – La iglesia y el “Anschluss”. – El Cardenal Innitzer toma posición. – Parada militar en la “ Ringstrasse”. – Igualdad exagerada. – Falto de tacto de Alemania interior. – La línea del Maine, una ficción.

CAPÍTULO V
Amateur en el deporte del volante. – Del “Touringklub” a las secciones motorizadas de las SS. – Carreras. – Tres medallas de oro. – Diez horas de viaje por los Alpes. – La lucha contra los minutos. – 67 kilómetros de “corte” en las carreteras de los Alpes. – Contramaestre en un pequeño viaje. – Los Sudetes se adhieren al Reich. – Voluntario como recluta. – Crisis de marzo de 1939. – Conferencia de Munich. – Las últimas vacaciones de tiempos de paz. –– Sombras desde Polonia. – Pacto de no agresión entre Rusia y Alemania. – Entre la guerra y la paz. – ¡La Guerra!

CAPÍTULO VI
La orden de incorporación. – Juventud europea en Belvedere. – Ni un solo pueblo desea la guerra. –De ingeniero a recluta. – Demasiado corto y demasiado estrecho. – “¡Si!” – Sufrimientos y alegrías en el cuartel. – Demasiado viejo para volar. – Oportunidad “graciable”. – Dignidad patriótica. – Destinado a las SS. – “No debe ser ninguna Cruz de Caballero”. – Compañía “Mondschein” en “Lichterfelde”. – Paso prusiano. – El fin de los civiles. – No es lo suficientemente dentado. – El asunto de Noruega. – No queremos un segundo Versalles.

CAPÍTULO VII
El nombramiento de oficial especialista. – Mi primera intervención en el combate. – Las primeras preocupaciones como jefe de Unidad. – Batalla de tanques en Cambrai. – La tumba de un soldado. – La guerra “nos puede”. – ¿A París? – Las factorías de Francia. – “No se puede ser un buen soldado sin ir correctamente vestido”. – Hacia la frontera española. – Caza de un tigre en Bordeaux. – Armisticio. – ¿Ha terminado la guerra? – Ocupación de Holanda. – En el Estado Mayor.

CAPÍTULO VIII
¿La invasión de Inglaterra? – Construcción de un puente en un tiempo récord. – Preparativos para atravesar el Canal. – Hitler desea el “Imperio”. – Ordenes apremiantes. – Regreso a Francia. – Pruebas de tiro en los cuarteles de invierno. – Burocracia bajo la ocupación. – Severos juicios de las SS. – Colaboración franco–alemana.

CAPÍTULO IX
Marcha hacia Rumania. – Demostraciones amistosas en Hungría. – Los auténticos Balcanes. Teniente desde 30-1-1941. – Primer bautismo de fuego. – Lucha con los tanques. – Prisioneros servios. – Un pueblo alemán. – Amistad y hospitalidad. – Belgrado. – Regreso a Austria. – Falta de autenticidad.

CAPÍTULO X
Movilización en ferrocarril. – “Economía polaca”. – ¿Amistad germano–soviética? – 22 de junio de 1941. – La gran ofensiva. – Cerca de las trincheras de Brest–Litowsk. – Colectivización. – Marcha solitaria; ¡cubrirse! – Junto al Dnieper. – Zapatero remendón ruso. – La cabeza de puente de “Jelnja”. – La orden de Timoschenko. – El “cocktail Molotov”. – El ataque de los T–34. – Wodka. – Cementerio de soldados. – Cambio de órdenes. – “Limpieza” de los maquis rusos. – Regreso a la base y ruta equivocada. – Un montón de cadáveres. – Métodos combatientes de los rusos.

CAPÍTULO XI
Descanso relativo. – Primera condecoración. – Iván y Pjotr. – Ptrus junto al enemigo. – “Carreteras rusas”. – Ucranianos vivos. – Un puente bajo el agua. – Apasionamiento por parte de los rusos. – El cerco de Kiew. – “Inteligentsia” soviética. – Del internacionalismo al “chauvinismo”.

CAPÍTULO XII
Ofensiva de octubre de 1941. – “Autopista” de Smolensko a Moscú. – Una pequeña ciudad rusa. – El “organillo” de Stalin. – Paso por Rusia. – Atascados en el fango. – La casa de la NKWD. – El misterio de las almas rusas. – El invierno nos amenaza. – Ataque a Moscú. – El “compañero” invierno. – A la vista de Moscú. – Helados ante el objetivo fijado. – Treinta grados bajo cero. – Norteamérica entra en la guerra. – Retiradas. – Nos amenaza la catástrofe. – Regreso en un transporte de Sanidad. – La “Legión” francesa. – Ideas europeas. – El ejemplo decide.

CAPÍTULO XIII
“Rendición incondicional” y el soldado del frente. – Asignación de un puesto especial. – El Servicio Secreto alemán. – La “Operación Franz” (Irán). – Instrucción y enseñanza. – Posibilidades para la formación de comandos. – La División “Brandemburgo”. – Unión especial del “Mantenimiento de la Paz”. – Karl Radl, ayudante mío. – “Fuegos de artificio” con Inglaterra. – Ayuda del “Servicio Secreto”. – “Agente doble”. – Estudio de los métodos enemigos. – “Silent kiling”. – Imposibilidad de “agarrar” a Canaris. – “Operación Ulm” (Rusia). – Los altos hornos de Magnitogorsk. – Relaciones con superiores. – Limitaciones a las posibilidades de los agentes.

CAPÍTULO XIV
Me llaman por orden de Hitler. – Vuela hacia “Wolfsschanze”. – El Cuartel General del Führer. – Con los “altos dirigentes”. – Me eligen a mí. – “Mi amigo Mussolini”. – La misión secreta. – Con el general Student. – Conversaciones relámpago en “Friedenthal”. – Febriles preparativos. – Viaje a Italia con el III Ejército. – El Cuartel General de Frascatti. – Invitación del mariscal de campo Kesselring. – Con mis hombres. – Siguiendo las huellas de los enemigos del fascismo.

CAPÍTULO XV
El amor nos ayuda. – El penal de la isla de Ponza. – Una nueva orden del FHQ. – Fortín de Santa Magdalena. – Victima de una apuesta. – Un truco que da resultados. – Caída al mar. – En Córcega. – Canaris sobre pistas falsas. – Otra vez en el FHQ. – Informe ante Hitler. – “Contraorden”. – “ Lo conseguirá”. – Intento de liberación en Santa Magdalena. – En el último momento. – Apenas unas horas demasiado tarde. – Nuevas pistas. – 60 cumpleaños de Mussolini, el 29 de julio de 1943. – Badoglio, tropas en torno a Roma. – El Hotel del Gran Sasso. – Opiniones propias. – Frascatti bajo las bombas aliadas. – 8 de septiembre de 1943. – Italia capitula. – Situación muy confusa y alarmante.

CAPÍTULO XVI
Roma vuelve a estar en manos alemanas. – El tiempo apremia. – Peligro de una “entrega” a los aliados. – El plan decisivo. – ¿Mussolini en África? – Los “frutos están maduros”. – 12 de septiembre de 1943, día X. – Los últimos preparativos. – Ayudas involuntarias. – Las últimas órdenes. – En el planeador. – Aterrizaje prohibido. – “¡Mani, in alto!”. – 10:250. – “Allí está el Duce”. – “Aléjate de la ventana” – Dos hombres me siguen. – El planeador destrozado. – “¡El vencedor!” – “El Führer me envía”. – La única oportunidad. – Tres en la “cigüeña”. – Entre la vida y la muerte. – El piloto lo consigue. – También salvamos a la familia. – Llegada a Roma.

CAPÍTULO XVII
Hacia Viena en compañía del Duce. – Una vez más, airosos. – En el Hotel Imperial. – La “Cruz de Caballero”. – Hitler me felicita. – Exigencias. – El partido fascista republicano. – El fallo histórico de Mussolini. – El “último romano”. – Un alto en la ciudad de Munich. – La familia del Duce. – La última visita de Ciano. – En el Cuartel General. – Ante los altos mandos de la Werhmacht. – La opinión de Göring. – Regreso a Italia. – Pérdidas mínimas.

CAPÍTULO XVIII
Crisis en torno a Vichy. – El lobo ladra.

Adolf Hitler (mi vida y obra en fotos)

Costo para la República mexicana $220 + $60 de envío
Costo para EUA, Canadá, Centroamérica y caribe 22 dólares
Europa 23 euros
Sudamérica 26 dólares
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Peso 260 gr.
Pags 147
Pasta blanda

Con testimonios sinceros, libres de retórica y rebusque literario, con palabras del diario vivir, hallamos aquí los relatos sencillos de hechos y situaciones narrados por testigos presenciales y participantes. Gracias a ello podemos acceder a detalles inéditos de la vida de Adolf Hitler, cuya estatura moral no ha sido, ni será, tan siquiera igualada por ninguno de los generales victoriosos de los últimos siglos. Los relatos son acompañados por numerosas fotografías, algunas de ellas inéditas.

Feldpost (correo de campaña) - León Degrelle

Costo para la República mexicana $190 + $60 de envío
Costo para EUA, Canadá, Centroamérica y caribe 21 dólares
Europa 22 euros
Sudamérica 26 dólares
Envíos incluidos
Envíos a todo el mundo.
Peso 260 gr.
Pags 147
Pasta blanda

Leon Degrelle formó parte de aquella juventud que acudió al llamado de Europa para alistarse y emprender la gran y decisiva Cruzada contra el Bolchevismo. Sus propios actos le pusieron a la cabeza de los escalafones del valor y la inteligencia, logrando en el corto lapso de tiempo de cuatro años de acero, por méritos de guerra, pasar de simple “guripa” a General en Jefe de su unidad, siendo el combatiente extranjero más condecorado de la Segunda Guerra Mundial, configurándose para la posteridad como un icono de heroísmo y férrea voluntad.
Durante aquella epopeya Degrelle redactaba a vuelapluma, entre ecos de truenos, estallidos de metralla y olor a pólvora, antes de conciliar el sueño tras las duras jornadas en el Frente del Este en las campañas de 1941 y 1942, una serie de notas rápidas que escribía cada día sobre tarjetas del Feldpost para ser enviadas a Bélgica por correo militar y que aquí se recogen a modo de diaro epistolar de Campaña.
En ellas se vislumbran, en su elevada adrenalina, anhelos bélicos e ideales políticos, en los que León Degrelle refleja, de forma fidedigna y magistral, la vida dura y sacrificada de los combatientes valones en los gélidos inviernos de la estepa y de los hielos de aquella inmensidad territorial cubierta por el manto glacial de sus rigores extremos.
El libro, por la espontaneidad de su redacción, es de fácil lectura y el testimonio directo expuesto, por su inmediatez en relación a los acontecimientos vividos, adquiere la categoría de documento de máxima certeza y suma veracidad, alejado de cualquier manipulación elaborada a posteriori.
En estas líneas escritas en el fragor de las batallas, en condiciones climáticas al límite de la resistencia humana, se adentra el lector en el alma íntima y recóndita de León Degrelle, descubriendo en sus frases, lacónicas como dardos y sin oropeles, los recovecos de su grandiosa personalidad, llena de poesía y de una gran nobleza de miras altruistas y elevadas.

INTRODUCCIÓN

Siempre he pensado que el lugar natalicio de los seres humanos puede ser un factor determinante de referencia en el carácter y en la trayectoria vital de las personas y a veces marcan sus derroteros culturales; el hecho de que León Degrelle, el genial autor y protagonista de la obra “Feldpost”, fuese natural de Bouillón, en las viejas tierras de Lotaringia, donde nació el 15 de junio de 1906, no es una cuestión baladí en su impronta y en su estela. Entre los primeros recuerdos que conservaba Degrelle en la retina, los de su más tierna infancia, se encontraba la imponente y maciza silueta del pétreo castillo feudal, con sus robustas torres circulares, morada de un personaje mortal de leyenda áulica, Godofredo de Bouillón, a quien por sus nimbadas y prodigiosas hazañas y gestas guerreras, en defensa de la Cristiandad, ha quedado como la personificación del ideal de caballero medieval, como el arquetipo del guerrero de la fe, por ser el primero que, liderando a los cruzados, entró triunfante en la mítica ciudad de Jerusalén.
Las primeras narraciones que formaron y desataron la imaginación y fantasía del joven Degrelle guardaban relación con las epopeyas y aventuras de aquel ser prodigioso, uno de los nueve de la fama universal que enumera Miguel de Cervantes, inspirador de la leyenda del “Caballero del Cisne”, que sirvió de numen a Richard Wagner para componer su opera Lohegrín o a Dante Alighieri para situar su alma en el cielo de Marte, junto a los místicos-guerreros del santo ideal.
En los cuentos, leyendas y narraciones que corrían, enigmáticos y chispeantes, de la boca de los abuelos a los atentos oídos de sus nietos, en derredor de la lumbre de las chimeneas o de los acogedores y cenicientos braseros, durante los prolongados e interminables inviernos de tupidas e impenetrables nieblas de Bouillón, no faltaban los relatos de tan singular héroe local de proyección cósmica, a quien todos los muchachos llevaban dentro de sus corazones, en el subconsciente colectivo de la región, y a quienes les gustaría parecerse al ganar la pubertad. Godofredo era un ser de un profundo sentimiento religioso, que vendió todas sus posesiones y pertenencias, poniendo íntegro su patrimonio al servicio de la Cruzada que con tanta vehemencia y ardor predicaba el Papa Urbano II para, un buen día, del año 1096, partir desde su fortaleza de Bouillón, al frente de cuarenta mil hombres, para emprender, por la ruta de Carlomagno, el sendero que le llevaría a la celestial Jerusalén para su liberación y poder así guardar y defender la ciudad que albergaba el Santo Sepulcro, el mayor baluarte espiritual de sus nobles ideales.
Fueron tan prodigiosas e inverosímiles las hazañas atribuidas a Godofredo de Bouillón que pronto se le entronizó como héroe de los cantares de gesta, tanto de Antioquia como de Jerusalén, como el prototipo y el paradigma del caballero por excelencia.
Fue Godofredo para León Degrelle un modelo a emular, un buen ejemplo a seguir. Por ello, cuando el Führer y Canciller del III Reich, Adolfo Hitler, convocó a los pueblos y a la juventud de Europa, en 1941, para alistarse y emprender la gran y decisiva Cruzada contra el Bolchevismo, Degrelle se puso al frente de los voluntarios valones, como soldado raso, para ganar fama, gloria y honor en el Frente del Este, en aquella inmensa muralla de combatientes que lucharon hasta la extenuación, encarnizada y románticamente, con sus camaradas de todas las regiones europeas en la gran batalla por la defensa de la civilización cristiana y la cultura occidental, para liberar al Viejo Continente y al mundo entero de las podridas consignas orquestadas por los sempiternos enemigos de la humanidad agazapados tras su perfidia secular.
Si Godofredo de Bouillón ha ganado un lugar de honor en el Olimpo reservado para los inmortales, León Degrelle le sigue a la zaga, por su fantástica vida, relevantes prendas y dotes excepcionales, que le pusieron a la cabeza de los escalafones del valor y la inteligencia, logrando en el corto lapso de tiempo de cuatro años de acero, por méritos de guerra, pasar de simple “guripa” a General en Jefe de su unidad, siendo el combatiente extranjero más condecorado de la Segunda Guerra Mundial, durante la Cruzada Europea contra el bolchevismo ateo y materialista, configurándose para la posteridad como un icono de heroísmo y férrea voluntad. Si con méritos propios destacó como el “Guerrero de Europa”, movido por su arrolladora fe, su indomable tesón y su fuerza proverbial, con su oratoria mágica e inspirada, ganó las voluntades de sus fieles y con sus escritos supo plasmar, con rigor y precisión, los hechos y epopeyas en las que intervino como destacado y estelar personaje principal en los acontecimientos que labraron y decidieron la Historia del siglo XX, sin renuncias ni arrepentimientos, sino con orgullo y lealtad a los valores eternos que dignifican y elevan a los seres superiores.
“Feldpost” es el título del diario epistolar que León Degrelle redactaba a vuelapluma, entre ecos de truenos, estallidos de metralla y olor a pólvora, antes de conciliar el sueño tras las duras jornadas en el Frente del Este en las campañas de 1941 y 1942, de la que hasta la fecha no existía versión española. Las cartas escritas por el joven voluntario, con sus vivencias, reflexiones y meditaciones a ras de trinchera, las enviaba puntualmente a Bélgica utilizando los organizados servicios del correo militar, que eso significa precisamente el rótulo alemán empleado de sus reveladores testimonios: “Feldpost”, que se podría traducir como “Correo de campaña”, donde se vislumbran, en su elevada adrenalina, anhelos bélicos e ideales políticos, y en los que León Degrelle refleja, de forma fidedigna y magistral, la vida dura y sacrificada de los combatientes valones en los gélidos inviernos de la estepa y de los hielos de aquella inmensidad territorial cubierta por el manto glacial de sus rigores extremos.
El libro, por la espontaneidad de su redacción, es de fácil lectura y el testimonio directo expuesto, por su inmediatez en relación a los acontecimientos vividos, adquiere la categoría de documento de máxima certeza y suma veracidad, alejado de cualquier manipulación elaborada a posteriori, como se suele escribir al uso y así falsificar la Historia elaborada y reconstruida, por interesadas razones de mera conveniencia.
En estas líneas escritas en el fragor de las batallas, en condiciones climáticas al límite de la resistencia humana, se adentra el lector en el alma íntima y recóndita de León Degrelle, descubriendo en sus frases, lacónicas como dardos y sin oropeles, los recovecos de su grandiosa personalidad, llena de poesía y de una gran nobleza de miras altruistas y elevadas.
La recopilación de las cartas estampilladas, enviadas por “Feldpost”, denominación del servicio postal empleado por las fuerzas militares germanas en combate, es un auténtico diario de guerra y vieron la luz pública en las Ediciones Rex de Bruselas, el 31 de enero de 1944. Son, pues, unas memorias donde Degrelle templa sus armas espirituales y su coraje con el hielo y con el ardor del fuego de su ardiente corazón.
Después de la atenta lectura de esta obra la imaginación nos lleva hacia la existencia y la constatación que la mitología puede convertirse en realidad cuando se encarnan sus atributos idílicos y quiméricos en seres irrepetibles, como Godofredo de Bouillón o León Degrelle, que nos señalan al unísono el camino de la rectitud.

JOSÉ LUIS JEREZ RIESCO

Prólogo

FELDPOST es un libro sencillo. Es un libro de soldado. Está formado por una serie de notas rápidas que escribía cada día sobre tarjetas del Feldpost. Estas tarjetas, garabateadas aleatoriamente en las carreteras y combates en Rusia, iban a mi hogar a decir mis pensamientos.
Que no se busquen cuadros vibrantes de combates. No se trata aquí de un cuaderno de campaña. No sabiendo lo que me reservaba el destino de las armas, me impelía expresar una serie de ideas o de sentimientos que me habitaban.
Simple soldado durante los largos meses de 1941 y de 1942, no tenía tiempo de construir tratados científicos. Tenía que manejar mi ametralladora, mirar la estepa infinita, soportar las nieves de un invierno sin piedad. Que se guarden bien pues de querer encontrar en este pequeño libro disertaciones complicadas, entregadas veinte veces sobre el oficio del jurista. Escribía apresuradamente, daba mi pequeña tarjeta diaria a un estafeta u otro que alcanzaba un Puesto de Mando cualquiera. La tarjeta llegaba o no llegaba.
Este libro habría podido ser mucho más voluminoso. Se detiene muy bruscamente. Habíamos partido a la ofensiva, el 3 de febrero de 1942, bajo 45˚ bajo cero. Ésta iba a prolongarse durante dos meses. Escribía cada día, en las condiciones más alucinanantes, mi pequeño billete. Conservaba estas tarjetas, esperando que un correo, un día de calma, las recogiera.
Esto termina como debía terminar. Resulté herido. La isba dónde me batía se había reducido a cenizas. Todo mi bagaje se consumió, incluidas la cincuentena de tarjetas de Feldpost que habían expresado entonces mis emociones y mis pensamientos.
Después, marché con nuestros soldados al Donetz y al Don, al Manitch y al Kubán. No era ya el momento de alargar este libro.
Estoy de nuevo entre las nieves del tercer invierno de guerra en el frente ruso.
Estoy porque el ideal que me quemaba al principio me vuelve siempre tan insoportable la atmósfera axfisiante, los olores de moho, del viejo universo burgués que muere.
La vida del soldado del frente es la única, a esta hora, que es verdaderamente recta, desinteresada, sin error y sin regateo. Aquí, damos cara a la muerte, o por lo menos ante el sufrimiento diario, el alma se eleva sobre los lodos de la decadencia.
Millones de combatientes, endurecidos por la prueba, preparan las élites revolucionarias que impondrán mañana a un mundo aburrido o harto, el reconocimiento que ya sus corazones albergan.
Estamos aquí para los combates de hoy y también para los de mañana.
Estamos aquí porque en nuestras trincheras de hielo se lucha, o queremos creer, se entrega.
¡Estamos aquí porque aquí, al menos, se respira!
Y es esta respiración, esta palpitación, de un soldado, perdida entre millones de otros, que estas páginas descosidas os aporto.

Léon Degrelle.
Frente del Este, en noviembre de 1943.



La industria del holocausto - Norman Finkelstein

Costo para la República mexicana $270 + $60 de envío
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Sudamérica 30 dólares
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Peso 300 gr.
Pags 198
Pasta blanda


El autor judío Norman Finkelstein, profesor universitario y Ph.D en Ciencias Políticas y en en Estudios Políticos en la Princeton University, hijo de supervivientes del holocausto, denuncia la construcción ideológica montada en torno al exterminio de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial y la fuente de beneficios desmedidos que representa para las organizaciones sionistas.
Con gran coraje, y a pesar de las críticas, expone la tesis de que la memoria del Holocausto no comenzó a adquirir la importancia de la que goza hoy día hasta después de la guerra árabe-israelí de 1967. Esta guerra demostró la fuerza militar de Israel y consiguió que Estados Unidos lo considerara un importante aliado en Oriente Próximo. Esta nueva situación estratégica de Israel sirvió a los líderes de la comunidad judía estadounidense para explotar el Holocausto con el fin de promover su nueva situación privilegiada, y para inmunizar a la política de Israel contra toda crítica.
Así, Finkelstein sostiene que uno de los mayores peligros para la memoria de las víctimas del nazismo procede precisamente de aquellos que se erigen en sus guardianes y que sin embargo terminaron estafando a las verdaderas víctimas del Holocausto.
Ahondando en una gran cantidad de fuentes, descubre la doble extorsión a la que los grupos de presión judíos han sometido a Suiza y Alemania y a los legítimos reclamantes judíos del Holocausto y denuncia que los fondos de indemnización no han sido utilizados en su mayor parte para ayudar a los supervivientes del Holocausto, sino para mantener en funcionamiento «la industria del Holocausto».
RESEÑA BIOGRÁFICA

Norman Gary Finkelstein nació el 8 de diciembre de 1953 en los EE.UU. Es profesor universitario y autor de varias obras, especializado en asuntos relacionados con el judaísmo, Israel y el sionismo y el conflicto en Medio Oriente.
Graduado de la Binghamton University, recibió su Ph.D en Ciencias Políticas de la Princeton University. Ha escalado todas las posiciones académicas en el Brooklyn College, Rutgers University, Hunter College, New York University, y más recientemente , DePaul University, en donde fue Profesor asistente de
2001 a 2007. En una decisión que ha generado una amplia controversia, Finkelstein fue excluido de la Pertenencia a DePaul en junio de 2007, siendo colocado en cargos administrativos para el año académico 2007-2008 y cancelados sus tres cursos. Afirmó que se declararía en desobediencia civil si se perpetuaban los intentos por alejarlo de sus estudiantes. El 5 de septiembre de 2007 anunció su renuncia a la Universidad bajo términos no revelados.
Finkelstein escribió sobre las experiencias de sus padres durante la Segunda Guerra Mundial. Su madre, Maryla Husyt Finkelstein, hermana de un padre judío ortodoxo que creció en Varsovia, Polonia, vivió en el Ghetto de Varsovia y conoció el campo de concentración de Majdanek y los campos de trabajos forzados de Czestochowa y Skarszysko Kamiena. Su primer marido murió durante la guerra.
Ella consideraba que el día de su liberación fue el día más horrible de su vida , ya que estaba sola en el mundo puesto que ninguno de sus familiares había logrado sobrevivir a las penurias del ghetto.
Su padre, Zacharias Finkelstein, sobrevivió tanto al Ghetto de Varsovia como al Campo de concentración de Auschwitz.
Finkelstein creció en la Ciudad de New York. En sus memorias, registra que, como joven, se identificaba profundamente con la molestia de su madre, testigo de las atrocidades genocidas de la Segunda Guerra Mundial, y se sentía profundamente molesto con la carnicería que estaba produciendo Estados Unidos en Vietnam. Además de la influencia de su madre, sus lecturas de Noam Chomsky lo convencieron de la necesidad austera de mantener sus puntos de vista intelectuales en persecución de la verdad.
Completó sus estudios de pre-grado en la Binghamton University en Nueva York en 1974, después de los cual estudió en la École Pratique des Hautes Études en París. Fue a obtener su Grado de Magister en Ciencia Política de la Princeton University en 1980, y más tarde hizo su PhD en Estudios Políticos, también de Princeton. Finkelstein escribió su tesis doctoral en sionismo, y desde allí atrajo la controversia, la cual comprometió una carrera académica universitaria . Antes de ganar un empleo académico, fue trabajador social a tiempo parcial con adolescentes conflictivos en Nueva York. Después, enseñó exitosamente en Rutgers University, New York University, Brooklyn College, y Hunter College y hasta recientemente en la DePaul University de Chicago.
Finkelstein es conocido por sus escritos críticos sobre el rol de Israel en el conflicto árabe-israelí y por su afirmación que el Holocausto está siendo explotado por fines políticos pro-Israelíes y para financiar a los políticos en desmedro de los reales supervivientes.
Sus libros han sido empleados como herramientas para revertir una corriente de pensamiento académica oficial, contaminada de inexactitudes y, algunas veces, hasta fraudulenta.
El trabajo de Finkelstein ha atraído gran número de partidarios y opositores. Algunos de sus partidarios son Noam Chomsky, lingüista y analista político; Raul Hilberg, historiador del Holocausto; Avi Shlaim, partidario de la Nueva Historia israelí; y Mouin Rabbani, jurista palestino y analista. De acuerdo a Hilberg, Finkelstein muestra “coraje académico para hablar con la verdad aún cuando nadie lo apoye . . . Podría asegurar que su lugar en la historia está asegurado, y es de los que a fin al siempre triunfan. Estará entre los triunfadores a pesar del gran costo que le significará.”



PREFACIO

La publicación de La industria del Holocausto, en junio de 2000, suscitó una reacción internacional considerable. Dio lugar a debates de ámbito nacional y se situó a la cabeza de la lista de libros más vendidos en países muy diversos, incluidos Brasil, Bélgica, Holanda, Austria, Alemania y Suiza. Todas las publicaciones británicas de importancia le dedicaron al menos una página, en tanto que, en Francia, Le Monde le consagraba dos páginas enteras y un editorial. Fue el tema de numerosos programas radiofónicos y televisivos y de varios documentales. La reacción más intensa se produjo en Alemania. Casi doscientos periodistas atestaron la conferencia de prensa en la que se presentó la traducción alemana del ensayo y mil personas abarrotaron la sala berlinesa donde se celebró un caldeado debate sobre la obra (mientras otras quinientas se quedaban fuera por falta de espacio). La edición alemana vendió 130.000 ejemplares en unas semanas y en pocos meses se publicaron tres libros basados en ella1 . Ahora mismo, La industria del Holocausto está pendiente de ser traducida a dieciséis idiomas.
En contraste con la estridente polémica internacional, en Estados Unidos, la reacción inicial fue un silencio sepulcral. Ninguno de los medios de comunicación de primera fila quiso saber nada del libro2. Los Estados Unidos son la sede central de la industria del Holocausto. Es de suponer que un estudio donde se explicara que el chocolate provoca cáncer suscitaría una reacción similar en Suiza. Cuando resultó imposible seguir haciendo oídos sordos al clamoreo internacional, una serie de comentarios histéricos lanzados en foros selectos sirvieron para sepultar eficazmente el ensayo. Dos de ellos merecen especial atención.
The New York Times hace las veces de principal vehículo publicitario de la industria del Holocausto. En su haber se incluye la promoción de figuras como Jerzy Kosinski, Daniel Goldhagen y Elie Wiesel. El volumen de información que se ofrece del Holocausto en sus páginas sólo es superado por el de las previsiones meteorológicas. En el índice del New York Times de 1999, las entradas correspondientes al Holocausto sumaban 273. En comparación, sólo había 32 entradas relacionadas con el continente africano3. El suplemento literario del New York lunes de 6 de agosto de 2000 publicaba una larga reseña de La industria del Holocausto («Historia de dos Holocaustos») escrita por Omer Bartov, un historiador militar israelí convertido en especialista en el Holocausto. Bartov ridiculizaba la idea de que existieran explotadores del Holocausto diciendo que se trataba de «una nueva versión de “Los protocolos de los ancianos de Sión”», y descargaba una andanada de invectivas: «extravagante», «absurdo», «paranoico», «chirriante», «estridente», «indecente», «juvenil», «condescendiente», «arrogante», «estúpido», «pagado de sí mismo», «fanático», etcétera4. Unos meses más tarde, en un artículo increíble, Bartov adoptó de pronto la posición contraria. Arremetió contra la «lista cada vez más nutrida de explotadores del Holocausto», y puso como ejemplo máximo «“La industria del Holocausto” de Norman Finkelstein»5.
En septiembre de 2000, el redactor de Commentary Gabriel Schoenfeld publicó un hiriente ataque titulado «Las indemnizaciones por el Holocausto. Un escándalo creciente». Rehaciendo el camino trazado en el tercer capítulo de este libro, Schoenfeld denunciaba a los explotadores del Holocausto, entre otras cosas, por «valerse sin escrúpulos de cualquier método, aunque sea indecoroso o incluso deshonroso», «arroparse en la retórica de la causa sagrada» y «avivar las llamas del antisemitismo». Pese a que en sus acusaciones se hacía eco de La industria del Holocausto, esto no impidió que Schoenfeld denigrase esta obra y a su autor en este artículo y en otro sobre el mismo tema, también publicado en Commentary6, utilizando adjetivos como «extremista», «lunático» y «grotesco». En un artículo posterior publicado en el Wall Street Journal, Schoenfeld condenaba a «Los nuevos explotadores del Holocausto» (11 de abril de 2001) y llegaba a la conclusión de que, «en estos tiempos, una de las peores agresiones contra la memoria es la que procede no de los negacionistas del Holocausto [...], sino de quienes se suben al carro de los beneficios literarios y legales». Esta denuncia reflejaba asimismo lo expuesto en La industria del Holocausto. A modo de gentil agradecimiento, Schoenfeld me metió en el saco de los negacionistas del Holocausto tildándome de «chiflado manifiesto».
Apropiarse de los hallazgos de un libro y, a la vez, denigrarlos no es tarea sencilla. La actuación de Bartov y de Schoenfeld me trae a la memoria una sentencia pronunciada por mi difunta madre: «No es casualidad que sean los judíos quienes hayan inventado la palabra chutzpá7». En un terreno totalmente distinto, he tenido la buena fortuna de que el indiscutible decano de los estudiosos del holocausto nazi, Raúl Hilberg, haya apoyado pública y reiteradamente diversas argumentaciones controvertidas de La industria del Holocausto8. La integridad de Hilberg tan sólo es parangonable a su erudición. Tal vez tampoco sea una casualidad que los judíos hayan inventado la palabra mensch9.
Norman G. Finkelstein, Junio de 2001, Nueva York.



notas:

1 Ernst Piper (ed.), Gibt es wirklich eine Holocaust-Industrie?, Munich: 2001; Petra Steinberger (ed.), Die Tinkehtein-Debattc, Munich: 2001; Rolf Surmann (ed.), Das Finkelstein-Alibi, Colonia, 2001.
2 Véase Christopher Hitchens, «Dead Souls», The Nation, 18-25 de septiembre de 2000.
3 De acuerdo con una búsqueda Lexis Nexis correspondiente a 1999, más de la cuarta parte de las crónicas de Roger Cohén, corresponsal del Times en Alemania, versaban sobre el Holocausto. Raúl Hilberg observó irónicamente: «Al escuchar Deutsche Welle (un programa de radio alemán), recibo una impresión de Alemania totalmente diferente de la que obtengo al leer el Neiv York Times». (Berliner Zeitung, 4 de septiembre de 2000). Es de señalar que, mientras se desarrollaba el exterminio nazi, el Times apenas si le prestó atención (véase Deborah Lipstadt, Beyond Belief, Nueva York, 1993).
4 Incluso el autor de Mein Kampf salió mejor librado en el suplemento literario del Times. La crítica que en su momento se publicó de esta obra denunciaba el antisemitismo de Hitler, pero, a la vez, concedía un gran valor a «este hombre extraordinario» por «haber unificado a los alemanes, haber destruido el comunismo, haber adiestrado a la juventud, haber creado un Estado espartano animado por el patriotismo, haber puesto freno al Gobierno parlamentario, muy poco adecuado al carácter alemán, y haber protegido el derecho a la propiedad privada», (James W. Gerard, «Hitler As He Explains Himself», The New York Times Book Review, 15 de octubre de 1933).
5 Omer Bartov, «Did Punch Cards Fuel the Holocaust?», Newsday, 25 de marzo de 2001.
6 «Holocaust Reparations: Gabriel Schoefeld and Critics», enero de 2001
7 Chutzpá: descaro, desvergüenza. (N. de la T.)
8 Véanse las entrevistas a Hilberg incluidas en www.NormanFinkelstein.com en el apartado «The Holocaust Industry».
9 Mensch, persona honrada, íntegra. (N. de la T.)



Introducción

Este libro es tanto una anatomía como una denuncia de la industria del Holocausto. En las páginas que siguen, argumentaré que “El Holocausto” es una representación ideológica del holocausto nazi.10
Al igual que la mayoría de las representaciones similares, ésta tiene una conexión, si bien tenue, con la realidad. El Holocausto es una construcción, y no arbitraria sino más bien intrínsecamente coherente. Sus dogmas centrales sustentan importantes intereses políticos y de clase. De hecho, el Holocausto ha demostrado ser un arma ideológica indispensable. A través de su explotación, una de las potencias militares más formidables del mundo, poseedora de un horrendo historial en materia de derechos humanos, se ha presentado como un Estado “víctima”, y el grupo étnico más exitoso de los Estados Unidos ha adquirido un estatus de víctima en forma similar. Esta falsa victimización genera considerables dividendos – particularmente inmunidad a la crítica, por más justificada que ésta sea. Y podría agregar que quienes gozan de esta inmunidad, no han escapado de las corrupciones morales que típicamente van con ella. Desde esta perspectiva, el desempeño de Elie Wiesel como intérprete oficial del Holocausto no es una coincidencia.
Es evidente que no llegó a esta posición por sus compromisos humanitarios o sus talentos literarios.11 Wiesel desempeña este papel principal más bien porque articula impecablemente los dogmas del Holocausto y, por consiguiente, sostiene los intereses que le subyacen.
El estímulo inicial para este libro provino del decisivo estudio The Holocaust in American Life (El Holocausto en la Vida Norteamericana) de Peter Novick al que reseñé para una publicación literaria británica.12 En estas páginas, el diálogo crítico en el que entré con Novick se ha ampliado; de allí las numerosas referencias a su estudio. El The Holocaust in American Life es más una colección de golpes provocativos que una crítica fundada y pertenece a la venerable tradición norteamericana del muckraking.13 Sin embargo, como la mayoría de los de su estilo, Novick se concentra solamente en los abusos más notorios. Por más sarcástico y refrescante que sea, The Holocaust in American Life no constituye una crítica a fondo. Hay postulados básicos que no critica. El libro, ni banal ni hereje, está sesgado hacia el extremo controversial del espectro conocido. Como era previsible, recibió muchos, aunque dispares, comentarios en los medios norteamericanos.
La categoría analítica central de Novick es la “memoria”. Con toda la actual furia en la torre de marfil, la “memoria” es con seguridad el concepto más pauperizado que descenderá de la cumbre académica por largo tiempo. Con el obligatorio guiño hacia Maurice Halbwachs, Novick apunta a demostrar cómo los “conflictos actuales” modelan la “memoria del Holocausto”. Solía haber un tiempo en el cual los intelectuales disidentes difundían categorías políticas robustas, tales como “poder” e “intereses” por un lado, e “ideología” por el otro.
Hoy, todo lo que queda es el lenguaje blando y despolitizado de “conflictos” y “memoria”. Sin embargo, dada las pruebas que Novick presenta, el Holocausto es una construcción ideológica con intereses creados. Si bien la memoria del Holocausto es deliberada, de acuerdo con Novick también es arbitraria “en la mayoría de los casos”. Según su argumento, lo deliberado proviene de “un cálculo de ventajas y desventajas” pero más bien “sin mucha consideración por . . . las consecuencias”.14 Las pruebas sugieren la conclusión opuesta.
Mi interés original en el holocausto nazi fue personal. Tanto mi padre como mi madre fueron sobrevivientes del Ghetto de Varsovia y los campos de concentración nazis. Aparte de mis padres, todos los miembros de mi familia, en ambas ramas, fueron exterminados por los nazis. Mi primer recuerdo del holocausto nazi, por decirlo así, es el de mi madre pegada al televisor mirando el juicio de Adolf Eichmann (1961) cuando yo volvía a casa de la escuela. Si bien habían sido liberados de los campos sólo dieciséis años antes del juicio, en mi mente siempre hubo un abismo infranqueable que separaba a mis padres de eso. Había fotografías de la familia de mi madre colgando de las paredes de nuestra sala de estar. (Nadie de la familia de mi padre sobrevivió a la guerra). Nunca pude establecer el sentido de mi conexión con ellos, menos todavía concebir lo que había ocurrido. Eran las hermanas, los hermanos y los parientes de mi madre; no mis tías, tíos y abuelos. Recuerdo haber leído de niño el The Wall de John Hersey y Milla 18 de Leon Uris; ambos relatos novelados del Ghetto de Varsovia. (Todavía recuerdo a mi madre quejándose de que, enfrascada en The Wall pasó de largo por la estación de subterráneo en dónde debía haber bajado en su camino al trabajo). A pesar de que lo intenté, no pude ni por un momento dar el salto imaginativo de conectar a mis padres, en toda su condición de gente común y corriente, con ese pasado. Francamente, sigo sin poder hacerlo.
La cuestión más importante, sin embargo, es la siguiente: aparte de esta presencia fantasmal, no recuerdo que jamás el holocausto nazi haya invadido mi niñez. La principal razón de esto fue que a nadie de fuera de mi familia pareció importarle lo que había sucedido. El círculo de amigos de mi niñez leía mucho y discutía apasionadamente los hechos del día. Y, sin embargo, sinceramente no me acuerdo de ningún amigo (o padre de amigo) que haya hecho una sola pregunta sobre lo que mi madre y mi padre habían tenido que soportar. No era un silencio respetuoso. Era simple indiferencia. A la luz de ello, uno no puede menos que ser escéptico frente a los desbordes de angustia de décadas posteriores, una vez que la industria del Holocausto estuvo firmemente establecida.
A veces pienso que el “descubrimiento” del holocausto nazi por parte de los judíos norteamericanos fue peor que el haberlo olvidado. Es cierto: mis padres rezongaban en privado; el sufrimiento que habían padecido no estaba públicamente validado. Pero ¿no era eso mejor que la crasa explotación del martirio judío? Antes de que el holocausto nazi se convirtiese en El Holocausto, sólo se publicaron sobre la materia unos pocos estudios académicos como el The Destruction of the European Jews (La Destrucción de los Judíos Europeos) de Raul Hilberg y memorias como Man’s Search for Meaning (La Búsqueda del Sentido por el Hombre) de Viktor Frankl y Prisoners of Fear (Prisioneros del Miedo) de Ella Lingens-Reiner.15
Pero esta pequeña colección de perlas es mejor que el contenido de estantes y más estantes de esos novelones que ahora atiborran las bibliotecas y librerías.
Tanto mi padre como mi madre, si bien revivieron ese pasado hasta el día en que fallecieron, hacia el final de sus vidas perdieron todo interés en El Holocausto como espectáculo público. Uno de los amigos de toda la vida de mi padre había sido, junto con él, un interno de Auschwitz; un idealista de izquierda aparentemente incorruptible quien, por una cuestión de principio, se negó a recibir indemnizaciones de los alemanes después de la guerra. Más tarde, en un momento dado, se convirtió en el director del museo del Holocausto israelí, Yad Vashem. A regañadientes y con genuina desilusión, mi padre finalmente admitió que hasta este hombre había sido corrompido por la industria del Holocausto, acomodando sus convicciones a las necesidades del poder y el beneficio.
A medida en que las versiones de El Holocausto adquirían formas cada vez más absurdas, a mi madre se le daba por citar (con ironía premeditada) a Henry Ford: “La Historia es cháchara”. En mi casa, especialmente los cuentos de los “sobrevivientes del Holocausto” – todos ex internos de campos de concentración, todos héroes de la resistencia – resultaban blanco de una sarcástica hilaridad. Hace ya mucho tiempo, John Stuart Mill descubrió que las verdades que no están sujetas a un continuo desafío “dejan de tener el efecto de la verdad y se convierten en falsedades por exageración”.
Con frecuencia mis padres se asombraban de mi indignación ante la falsificación y la explotación del genocidio nazi. La respuesta más obvia es que se lo ha utilizado para justificar las políticas criminales del Estado de Israel y el apoyo norteamericano a esas políticas. Hay, también, motivos personales. Me importa la persecución de la que fue objeto mi familia. La actual campaña de la industria del Holocausto de extorsionar dinero de Europa en nombre de “las víctimas necesitadas del Holocausto” ha reducido la dimensión moral del martirio de mis padres al de un casino en Monte Carlo. Pero aún aparte de estas consideraciones, sigo convencido de que es importante preservar – luchar por – la integridad del registro histórico. En las páginas finales de este libro sugeriré que, estudiando el holocausto nazi, podemos aprender mucho no sólo acerca de “los alemanes” o de “los gentiles” sino acerca de todos nosotros. No obstante, creo que para hacer eso, para realmente aprender del holocausto nazi, hay que reducir sus dimensiones físicas y agrandar sus dimensiones morales.
Se han invertido demasiados recursos públicos y privados en monumentalizar el genocidio nazi. La mayor parte de lo así producido es inservible; no constituye un tributo al sufrimiento judío sino al engreimiento judío. Hace ya mucho tiempo que deberíamos haber abierto nuestros corazones a los sufrimientos del resto de la humanidad. Ésta fue la principal lección que me impartió mi madre. Ni una sola vez le escuché decir: “no compares”. Mi madre siempre comparaba. Sin duda, es preciso hacer diferenciaciones históricas. Pero el hacer diferenciaciones morales, entre “nuestros” sufrimientos y los de “ellos” ya es, en sí mismo, una parodia moral. Muy humanamente Platón observó: “No puedes comparar a dos personas miserables y decir que la una es más feliz que la otra”. A la vista de los sufrimientos de afroamericanos, vietnamitas y palestinos, el credo de mi madre era: todos somos víctimas de holocaustos.
Norman G. Finkelstein
Abril 2000 – Ciudad de Nueva York



notas:

10 En este texto, holocausto nazi se refiere al hecho histórico real. El Holocausto significa su representación ideológica.
11 Por el vergonzoso historial de las apologías de Wiesel en beneficio de Israel, véase A Nation on Trial: The Goldhagen Thesis and Historical Truth de Norman G. Einkelstein y Ruth Bettina Birn (Nueva York 1998), 91n83, 96n90. Su historial en otras parte no es mejor. En una nueva memoria, And The Sea is Never Full (Nueva York 1999) Wiesel ofrece esta increíble explicación a su silencio sobre el sufrimiento palestino: “A pesar de considerable presión, me he negado a tomar públicamente posición frente al conflicto árabe-israelí” (125). En su puntillosamente detallada revisión de la literatura sobre el Holocausto, el crítico literario Irwing Howe despachó la abundante producción de Wiesel en un único párrafo y con la pálida frase: “el primer libro de Elie Wiesel Night (está) escrito con simpleza y sin indulgencias retóricas”. Alfred Kazin está de acuerdo: “No hay nada que valga la pena leer desde Night . Elie es ahora todo un actor. Se me ha redefinido como » docente en angustia «.” (Irving Howe, Writing and The Holocaust, en New Republic [27 Octubre 1986 1; Alfred Kazin, A Lifetime Earning in Every Moment [Nueva York 1996 1, 179
12 Nueva York 1999. Norman Finkelstein Uses of The Holocaust en London Review of Book (6 de Enero 2000).
13 Estilo muy acentuado de crítica denunciatoria. (N. del T.)
14 Novick, The Holocaust, 3 - 6.
15 Raul Hilberg, The Destruction of the European Jews (New York: 1961). Viktor Frankl, Man’s Search for Meaning (New York 19Sg). Ella Lingens-Reiner, Prisoners of Fear (London 1948).